miércoles, 19 de diciembre de 2012

Desvistiendo a Cáritas



¿Quién está detrás de Cáritas?, ¿De qué se nutren los que ayudan a ayudar? ¿Son realmente estas personas voluntarias desinteresadas o, por el contrario, es esta organización un nido de curas y santurronas para captar adeptos a la religión cristiana?...

“Cuando uno tiene la conciencia tranquila…preocupan las críticas por desconocimiento. Las puertas de esta casa están abiertas a cualquiera que quiera entrar, cualquiera que quiera venir, simplemente me llama por teléfono: ¡Qué quiero ir a visitar tal proyecto! Y allí estamos para atenderle con gusto, pueden preguntar a nuestros trabajadores, a los voluntarios, a los usuarios, pueden preguntar a quien quieran, pueden hacer lo que quieran, pueden estar allí dentro…nuestras puertas están abiertas, no tenemos nada que ocultar…” Así se expresa Leonardo Ruiz del Castillo, presidente Arciprestal de Cáritas, en la provincia de Santa Cruz de Tenerife quien, visiblemente emocionado,  me habla de su sueldo, del patrimonio de  satisfacciones que ha atesorado durante los años que lleva al frente de esta organización y expone, como ejemplo, la preocupación que sintió un usuario del centro de acogida “Café y Calor” cuando se enteró  que Leonardo había sufrido un infarto recientemente: “una persona que está tirada en la calle, que no tiene nada… ¡y que me diga que está preocupada por mi! ¡Esos son los sueldos buenos que tengo yo…! ¡Muchísima satisfacción!
 

En toda España, 65.000 personas forman parte del equipo de voluntarios de Cáritas, lo que representa el 90% de los recursos humanos de esta institución. A nivel provincial este porcentaje crece porque, al igual que la precariedad que desgraciadamente aumenta, también lo hace el número de voluntarios. El año 2011 cerró con 1.008 voluntarios y este año 2012 la cifra supera ya los 1.100, con edades que oscilan entre los 17 años y los 74, siendo el presidente de Cáritas un voluntario más ya que el cargo que ostenta lleva implícito que no se reciba ningún sueldo por el desempeño de sus funciones, “de las 24 horas que tiene el día dedico a Cáritas 30 y el único dinero que recibo es el correspondiente a los gastos de desplazamientos si tengo que acudir a alguna reunión o evento y el coche que uso es el mío propio”, destaca.

Esta institución se financia con fondos públicos y privados. El capital público, que representa el 60% del presupuesto total, procede de subvenciones que aporta el Gobierno de Canarias, Cabildos y Ayuntamientos y está dirigido exclusivamente a proyectos específicos  para distintos colectivos, como el centro de acogida  “Café y Calor” para los sin techo; centro de día para mayores; asistencia a inmigrantes; centros de familia, mujer e infancia; Proyecto Lázaro (único centro en Canarias para personas en exclusión social a causa del VIH-SIDA), entre otros. El otro 40% necesario para atender estas y otras labores de Cáritas “¡hay que buscarlo!”, asienta Ruíz del Castillo, subrayando que para la atención social de base que es la que están recibiendo los vecinos en las Cáritas Parroquiales y que consiste en la bolsa de alimentos, ropa, calzado, el pago de algún recibo de agua y luz o la receta en la farmacia…para eso no existen subvenciones institucionales, ni personal contratado; esos gastos se sufragan con las aportaciones de las colectas de los primeros domingos de mes en las iglesias, con las recaudaciones de otras iniciativas de carácter solidario y con la labor desinteresada de los voluntarios, que son en su mayoría mayores de 65 años y mujeres, con una imagen muy distinta a las de hace algunos años y que algunos recordarán como señoras acomodadas, envueltas en joyas, perfumadas y que se denominaban “Damas de la Beneficencia”.

“Las Damas de la Beneficencia desaparecieron, ahora tenemos voluntarios y voluntarias que, a lo mejor están a este lado del mostrador atendiendo a otras personas, repartiendo alimentos o ropa y, seguramente, cuando terminan esta labor, pasan al otro lado para que una compañera las atienda a ellas como si fueran un usuario más…porque necesitan ayuda para salir adelante por la situación económica que tienen” comenta Leonardo Ruíz, apuntando que “Lo más duro que se le pueda presentar a un voluntario es ver a alguien con una necesidad, pasando hambre de verdad y no tener con qué atenderlo, eso es lo más duro y sobre todo si se trata de niños. Yo he visto a una voluntaria, no tener allí nada que ofrecer, meter la mano en el bolsillo y dar 20 euros a una persona y esa voluntaria cobraba una pensión no contributiva de unos 300 euros…”

Desde que comenzó esta imparable crisis económica (y subrayo  imparable porque, al parecer y según la OCDE, aún la crisis no ha tocado fondo), Cáritas se ha convertido en más protagonista que nunca, reclamando atención y solidaridad para las principales víctimas de la actual coyuntura y que consideran a esta entidad su “tabla de salvación”. A la vez, también ha sido objeto de críticas procedentes de otras organizaciones que la ven como “comuna”, “secta” o “mafia”. Según la opinión de otros, esta entidad vive del cuento para ser mantenida a base de subvenciones que se invierten, entre otras cosas, en pagar grandes sueldos. Y, por si fuera poco, también ha sido flanco de reproches por parte de algunos usuarios.
 
 
 En este punto, el presidente de Cáritas Diocesana, insiste que no es lo frecuente, afortunadamente, pero sí se han dado casos en los que  los voluntarios han tenido que soportar malos tratos por parte de algunos usuarios que llegan con pretensiones y exigencias, “desgraciadamente hay quien viene con exigencias y con un: -me tiene que ayudar porque a usted le están dando subvenciones y no sé qué…-, y la gente no sabe que no hay subvenciones para la atención social de bases, es puro y duro el dinero que da el pueblo, nada más y si no hay no hay…No hay subvenciones que me digan: -para atender a la gente que viene este mes, que son 50, les voy a dar 50 euros para cada una-. No, no hay nada de eso. Solo hay un dinero que repartir y se reparte equitativamente basándonos en el dinero que entra mes a mes y en las personas que podemos atender…es lo que hay”

Adrián Machado, uno de los responsables en  Cáritas parroquial, del lagunero barrio de San Matías, en varias ocasiones ha sufrido insultos y amenazas; en pocos días tendrá que asistir a un juicio, como testigo de una riña que, al parecer, se produjo entre usuarios. Además, a fuerza se sonsacarle comenta que, si bien esta experiencia es muy gratificante no todo son rosas ya que la atención a los más desfavorecidos le ha traído algún que otro problema, sobre todo cuando van a tocar a la puerta de su casa a cualquier hora o cuando su teléfono no para de sonar de día o de noche, alterando así el espacio y la privacidad propia y la de su familia. No obstante, Machado aclara que lo más que le preocupa son los problemas que se dan de insolidaridad entre los demandantes de ayuda que, en ocasiones, “vienen con exigencias, sin paciencia y me dicen: ¿por qué atiendes primero a los de fuera?, o ¿por qué dejas pasar a los negros al ropero?...Otros problemas que me enfadan son los que se producen con el reparto de juguetes en la Campaña de Reyes, ¿por qué le das a ese eso y a mí no?..., ¡es increíble!, apostilla, comentando que se convirtió en voluntario casi por casualidad, cuando aún la crisis no había mostrado sus auténticas garras. Su situación ha sido y es como la de más de cinco millones de españoles, lleva tres años en el paro y ya ha agotado todas las prestaciones económicas a las  que tenía derecho. No obstante sigue adelante, no se rinde y regala parte de su tiempo, sin pedir nada a cambio como tampoco lo hacen los máximos responsables de la entidad.

En este sentido, Leonardo Ruiz del Castillo, destaca que “ni al voluntariado ni al contratado le pedimos su afiliación religiosa como tampoco se lo pedimos a quien viene solicitando ayuda, en absoluto. Ahora, si son de iglesia mejor  porque están en consonancia con nuestra forma de hacer y de ser. Nos congratula el que sea de iglesia pero si nosotros vemos que una persona contratada está implicada en la labor de Cáritas, ya que el contratado debe ejercer de voluntario  puesto hace más horas de las que les corresponde y aquí no se le puede compensar con dinero porque no hay”, puntualiza, aclarando que esas horas de más que hace el personal convenido no son remuneradas económicamente, ya que la subvención que recibe la entidad  para este fin no permite el pago de horas extraordinarias sino el sueldo según convenio, que gira en torno a los 800 euros, aunque, matiza, “tratamos  que no se hagan horas extraordinarias. Por eso está el voluntariado, que no es que cubra las necesidades de personal pero si es un importante apoyo para no quemar a los trabajadores contratados y poder cubrir las necesidades de recursos humanos que requiere el proyecto ya que, de no ser así, no saldrían adelante. Añade que se trata de unos proyectos que aspiran a solucionar el problema y erradicarlo, haciendo un seguimiento al usuario para intentar insertarlo en el mercado de trabajo, “de 300 usuarios con los que hemos trabajado , se ha logrado insertar a 90, lo que significa un 30%, un logro si se compara con el 5% que inserta el SEPE y eso solo se consigue con un personal contratado, especializado y que haga un exhaustivo seguimiento de cada caso”.

Quino Guerra, párroco de San Matías y máximo responsable de Cáritas en el barrio, aclara que “si esto fuera un lugar para captar adeptos la gente tendría que ir a misa y de las 90 familias que atendemos solo una participa de la eucaristía dominical, las demás familias pertenecen a otras religiones y otras culturas, en su mayoría musulmanes. Aquí no se les pregunta qué religión tiene, se les ayuda y punto. No vamos a pedir nadie que se convierta a nuestra religión pero tampoco vamos a ocultarlo…A la gente se le explica que esto se debe a la  parroquia que comparte, por lo tanto, la gente sabe que de lo que la parroquia recoge, da…estas críticas son la forma en la que el mal actúa para hacer daño”.

Comedido en su explicación sobre las críticas hacia Cáritas, el cura señala que él cobraba 580 euros cuando muchísimas personas –hoy en precario- tenían un sueldo de casi  3.000 euros, “¿estamos forrados de qué…porque la gente nos trae comida, nos compra cosas…? Todo este tipo de críticas son fruto del desconocimiento, ¡pero si Cáritas está endeudada!”, exclama mientras explica que esta “ala de la Iglesia al servicio de los más necesitados” (como así la denomina), aceptó proyectos con subvenciones públicas y ha tenido que endeudarse para sacarlos adelante y, cuando llega ese dinero, se debe mucho más en préstamos e intereses…”

En Cáritas San Matías, en ayuda social de base, se gastan mensualmente 1.500 euros; de la colecta del primer domingo de cada mes se obtienen, aproximadamente, 400 euros y los otros 1.100 hay que buscarlos, matiza Quino, explicando que aunque él renunciara a trasladarse y a alimentarse para invertir su sueldo íntegramente, algo más de 700 euros, aún así no sería suficiente, por esto es que, en alguna ocasión ha tenido que recurrir a vender productos de limpieza, cosméticos, rifas o impartir cursos  y lo que haya hecho falta para conseguir el dinero con el que  paliar las necesidades más extremas de algunos vecinos del barrio.

La gente pretende que resolvamos todos sus problemas, pago de recibos, alimentos y esto no es una obligación aunque así lo crean y cuando no es así te insultan, amenazan e incluso han intentado pegarnos”, comenta Estrella Correa, otra voluntaria del equipo de 12 personas que desempeña esta labor en esta zona de Taco, añadiendo que, “por lo general, las personas que solicitan ayuda son agradecidas y entienden que si no damos más es porque no hay más para dar. Nosotros no recibimos pagas ni regalos pero nos sentimos muy satisfechos de poder ayudar”.

Por otra parte, Adrián Machado, concluye que “la mayor satisfacción es ver cómo, a pesar de que la gente llega derrumbada, a las pocas semanas tienen otro semblante, se arreglan más y encaran la vida con otra actitud. Nuestra misión no es solo dar la bolsa de comida sino escuchar y buscar posibilidades. Creo que si no existiera Cáritas habría mucha gente pasándolo peor aún. Mientras que en otros lugares cierran las puertas, aquí las abrimos…”




Publicado en http://canarias3puntocero.info/4454/ el 19/12/2012



 

 

3 comentarios:

  1. ¿Cuánto dinero pone la Iglesia en CARITAS?

    ResponderEliminar
  2. Felicitaciones por tu articulo sobre Caritas. Yo tambien soy voluntario a ratos cuando puedo o me lo piden. .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por leerme, Silveri.
      Ya lo intuía pero ahora, sabiéndote voluntario, confirmo que eres una muy buena persona. ¡Feliz Navidad!

      Eliminar